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Fuente: Repositorio Universidad Evangélica

Eduación sexual integral como contribución a la prevención de violencia

Resumen

Este artículo propone una reflexión científica acerca de los conocimientos que tienen los docentes sobre educación sexual en ámbitos educativos. Así como también encontrar la conexión entre la educación sexual y violencia como factores de prevención. El estudio consiste en una revisión documental y un estudio prelimi- nar con 26 docentes de 14 universidades salvadoreñas. En el estudio preliminar se encontró que los docentes tienen poco conocimiento de ‘educación sexual integral’ como base del desarrollo individual y colectivo; según el estudio documental se reconoce más la importancia de la salud reproductiva para prevenir embarazos no deseados y enfermedades, especialmente entre adolescentes y jóvenes.

E.Aydeé Rivera de Parada Educación sexual integral como contribución a la prevención de violencia

Introducción

Tradicionalmente la responsabilidad de educar sexualmente a niños y jóvenes no se ha definido, por un lado se espera de la escuela y por otro de los padres; especialmente se le delega a la madre en su rol de mediadora. En el contexto social, la comunicación en materia sexual está mediatizada por inhibiciones: mitos, creencias y por las diferentes tensiones entre los diferentes sectores de la sociedad; especialmente lo político y religioso, que tradicionalmente han abordado los efectos negativos de la sexualidad, de acuerdo con las normas morales consensuadas por los grupos sociales; pero siempre ocultando las realidades sexuales. Como escribe Michel Foucault en la historia de la sexualidad: “Al menos hasta Freud, el discurso sobre el sexo —el discurso de científicos y teóricos— no habría cesado de ocultar aquello de lo que hablaba” (Foucault, 1998, p.9). Hasta ahora educación sexual se confunde frecuentemente con información sexual e instrucción sexual, olvidando que la educación per se las contiene a ambas y representan diferentes ni- veles del proceso de aprehensión de aprendizajes para la vida.

En América Latina se desarrollan pocos programas de educación sexual con base en estudios sistemáticos de las necesidades de los jóvenes; y no todos se evalúan adecuadamente (Pick et al., 1994). Los programas en su mayoría orientan al conocimiento sexual y anticonceptivo; valorando muy poco el retardo en el inicio de actividad sexual. De forma similar, otro estudio realizado con 1200 estudiantes de Ciencias de la educación, en Granada, España (Ríos, F. 2004), muestra la urgente necesidad de educación sexual para los profesionales de la educación, que debe estar basada en valores personales y encaminados a la mejora del tejido social. Enfatizan el respeto a las personas, como clave educativa articulada con valores como la dignidad, sinceridad y equilibrio, dinamizada en libertad del intercambio simbólico en el horizonte que establece la unión sexo y amor. Se aprecia el valor ideal de la educación sexual en los niveles del acuerdo del agrado y del sentir. Muchas personas están tratando de abrir la brecha entre la dimensión radical, comunicativa y simbólica que constituye la realidad humana, y la sexualidad como constituyente de la dimensión antropológica fundamental y fundante de la historia y del mundo (Jiménez, 2000, p. 24)

Desde el enfoque económico político se forma toda una red de observaciones sobre el sexo, “Nace el análisis de las conductas sexuales, de sus determinaciones y efectos, en el límite entre lo biológico y lo económico. Esas campañas sistemáticas parecen que, más allá de los medios tradicionales, exhortaciones morales y religiosas, medidas fiscales— tratan de convertir el comportamiento sexual de las parejas en una conducta económica y política concertada”. (Foucault. 1998, p. 18)

Según Castro A. (1998), un estudio realiza- do en 1998 en Cuba, con estudiantes, padres de familia y docentes, revela mayores dificulta- des en los lazos de comunicación interpersonal y en la atención afectiva de los padres hacia los hijos, cuando éstos se sienten ‘rechazados’, ‘obligados’, ‘ignorados’ y hasta ‘maltratados’ en sus casas. Esto demuestra la necesidad de abordar los problemas de la convivencia familiar en la educación sexual. En general, el docente re- toma un enfoque tradicional, proveniente de posiciones religiosas, que concibe la Educación Sexual, como imposición de reglas morales a cumplir. Por tanto, sus métodos pedagógicos son de adoctrinamiento moral por parte del adulto, de manera verticalista, autoritaria, que prioriza cambios de actitudes personales para prevenir el embarazo no deseado y prevención de infecciones de transmisión sexual con el enfoque de salud considerando poco o nada la formación integral.

En América Latina se han desarrollado muy pocos programas de educación sexual basados en una investigación sistemática acerca de las necesidades de los jóvenes, y son todavía menos los que se han evaluado adecuadamente. “Planeando tu Vida” es un programa de educación sexual que se basa en investigaciones explicativas realizadas en México, mismo que fue evaluado con 1632 estudiantes de preparatorias públicas. Los resultados muestran que: El curso no modificó la actividad sexual de los adolescentes. - Que, si el curso se imparte antes de que los adolescentes hayan empezado a tener relaciones sexuales, se incrementa la posibilidad de que usen anticonceptivos. - Y que los adolescentes que tomaron el curso tuvieron un mayor conocimiento sobre sexualidad y anticonceptivos en el seguimiento. Los resultados obtenidos en el presente estudio tienen especial relevancia en países de Latinoamérica, en donde la educación sexual no forma parte de la mayoría de los programas escolares. (Pick, et al, 1994)

En este contexto la mayoría de niños reciben poca comunicación sobre sexualidad por parte de los padres y maestros. De acuerdo con los programas de estudio se ha limitado a informar la estructuración anatómica del cuerpo humano, que incluye órganos reproductores masculino y femenino. Al subir en los grados de escolaridad se incluye el funcionamiento de los órganos y la salud reproductiva; prevención de embarazos y enfermedades. Por lo anterior es importante discutir las preguntas: ¿Qué conoce y el profesional de la educación para lograr la educación sexual en función de educación integral?, ¿Cómo se relaciona la educación sexual y violencia?

Educación sexual desde el enfoque de salud

Al priorizar el enfoque de los programas escolares de educación sexual a la prevención del VIH-SIDA, se reduce aún más su abordaje, cuando se debería integrar al concepto de educación integral y no delimitarlo. En esta área se incorporan temas al currículo educativo por recomendaciones de especialistas de salud. Esta delimitación adquiere sentido desde el enfoque de salud porque a “lo largo del siglo XIX, el sexo parece inscribirse en dos registros de saber muy distintos: biología de la reproducción que se desarrolló de modo continuo según una normatividad científica general, y medicina del sexo que obedeció a otras reglas de formación”. (Foucult, M. 1991,p. 34), orientadas a las relaciones sociales de poder, política y economía; por ello adquiere especial importancia el control estadístico poblacional, registro de enfermedades; normas morales sobre concesiones y prohibiciones de matrimonio (incesto, homosexualismo, condiciones de placer, etc.). Otro enfoque importante está referido a la macro estructura del ‘poder’ que se manifiestá en el dominio sexual de hombres y mujeres, y gru- pos poblacionales, dependiendo de los intereses económicos, políticos o religiosos que persiguen en los ámbitos familiar, escolar laboral y social.

Según datos del Ministerio de Salud en El Salvador, la inscripción prenatal de mujeres ado- lescentes (desde los diez años de edad) subió de 23,634 en 1999 a 30,929 en el 2002; en la encuesta FESAL 2002-2003, los hombres repor- tan su primera relación sexual a los 15 años y las mujeres a los 16.4 años de edad, según la ONU (2008) “una de cada cinco mujeres tiene su pri- mer hijo antes de cumplir los 18 años (al año 2007). Una alta proporción de los embarazos adolescentes no son deseados, y muchos son el resultado de abuso infantil o adolescente, o por irresponsabilidad de los padres frente a paterni- dad”; entonces la etapa adolescente es un factor de riesgo y sugiere mayor atención para prevenir riesgos. Lo anterior reitera que la educación se- xual es vital para adquirir y transformar conoci- mientos, actitudes y valores respecto a la sexuali- dad, en sus aspectos biológicos y psicológicos.

Educación sexual desde la pedagogía

El docente en su rol de pedagogo (guía) debería reconocer tempranamente las necesi- dades, intereses y problemas de sus educandos para modificar conductas dañinas en ellos. La taxonomía del pedagogo Benjamín Bloom (Eis- ner, 2000 p. 4) plantea el proceso educativo como un hecho integral que conlleva el conocimiento, la comprensión, aplicación, análisis, síntesis y evaluación; como etapas lógicas que garantizan la aprehensión de conocimientos para la vida modificando los procesos mentales de los estudiantes por consecuencia su conducta. La educación sexual es parte importante, sino básica, de la educación para la vida individual y social; por tanto, debería someterse al mismo proceso de aprendizaje para garantizar el desa- rrollo humano y social. Sin embargo en el ámbito escolar queda a nivel de información y cuan- do se es adulto se actúa sexualmente sin mayor razonamiento en la toma de decisiones. Un estudio Características relacionadas con el inicio de actividad sexual de mujeres adolescentes de 15 a 19 años realizado en San salvador en el 2003 muestra que características de las familias y el vecindario también están relacionadas con el inicio de la actividad sexual en mujeres adolescentes. La presencia de al menos uno de los padres está asociada con el comportamiento sexual de adolescentes, considerando que las relaciones con sus progenitores y el grado de afectividad permiten en alguna medida estar mejor informadas, así como sentirse protegidas y comprendidas; también muestra asociación entre el inicio de la actividad sexual y otros comportamientos como el consumo de alcohol, tabaco, escaparse de clases y dormir fuera de la casa. Cáceres, et al., (2003).

Desde las áreas de salud y psicología existen variados aportes para el abordaje de la educación sexual; pero desde el enfoque pedagógico se propone muy poco. Generalmente se aceptan las propuestas del área de salud para desarrollarlas en el ámbito escolar. Esto es precisamente lo que está ocurriendo en las escuelas de educación primaria; en donde el enfoque de educación sexual, se refiere más a educación genital, esto incluye según los sexólogos, la orientación y la instruc- ción para la salud reproductiva. Pero la educación sexual integral es holística e incluye las relaciones personales y de grupos como determinantes del desarrollo o de la degeneración de la sociedad; incluye los valores de convivencia como el amor que para Erich Fromm es “cuidado, respeto, co- nocimiento y responsabilidad”; (citado por Badía, 2002, p. 97) el amor y el cuidado entre otros no son esencialmente una relación con una persona específica; “es una actitud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación de una persona con el mundo como totalidad, no con un objeto” (citado por Badía, 2002, p. 97).

Figura 1. Sexualidad en el contexto individual y colectivo Fuente: Adecuación fundamentada en esquema básico de la sexóloga Salomé Cía Brasero de la Asociación Asturiana para la Educación Sexual.

La Figura 1, muestra dos entradas de la edu- cación sexual, desde la educación sexual (repro- ductiva genital) y de educación sexual (afectivo integral); esta última contiene a todas las formas constructivas de la educación sexual en el contexto privado y público, mediante las relaciones de pareja, amistosas, familiares, laborales y sociales, entre las que existe una línea imaginaria que divide lo privado y público que en la realidad no tienen un punto de división, más bien se interrelacionan constantemente. Desde el ser humano como ser sexuado surgen las relaciones de pa- reja, amistosas, familiares, laborales y sociales en la construcción de la dinámica del mundo.

Educación sexual y violencia

Desde otro ángulo, al relacionar la actuación sexológica humana con la violencia, consideran- do esta última como resultado de interacciones sociales “la violencia no es más que la marca del sujeto contrariado, negado o imposible, la marca de una persona que ha sufrido una agre- sión, sea física o simbólica” (Wieviorka, 2001,p. 5). Entonces la violencia, en algunos casos muestra la incapacidad del sujeto de conver- tirse en actor…”, (Wieviorka, 2001, p. 5); de lo anterior puedo sintetizar que es un ‘”desequilibrio de poder que se establece en las relacio- nes interpersonales y sociales”; se manifiesta a través de un conjunto de acciones agresivas para vencer la resistencia y provocar daños tan- to al ser humano, la naturaleza y la sociedad de forma física o simbólica. Como lo explica Bou- rdiou (s.f. p. 5) en la dominación masculina se inicia una violencia simbólica, desde la división de espacios, trabajo, exclusión femenina, por ejemplo. La violencia como fenómeno social tiene entre los factores de riesgo, la deficien- te educación sexual y consecuente repercusión negativa en relaciones de pareja, relaciones la- borales, sociales y del desarrollo humano, por las secuelas que deja; tanto para el hombre co- mo para la naturaleza. Su complejidad, sus di- ferentes causas y consecuencias hace que cada vez prevalezcan y aparezcan nuevas formas de expresiones simples y complejas del fenómeno. Según Salas Calvo y Campos Guadamuz (2004,p. 151-152), el ser hombre, el ser mujer, y la sexualidad que las personas pueden desplegar obedece a las más tradicionales convenciones dentro del patriarcado, como lo expresan los hombres comunes que participan en la Explotación Sexual Comercial (ESC), les parece que actúan normalmente o por lo menos no hay mayor cuestionamiento de lo que hacen.

Por otro lado el mapa de violencia de El Salvador (Carcach, 2008, p. 24-25), destaca rela- ciones directas con la densidad de redes socia- les (desde las parejas, género, familias y grupos sociales), la baja participación en asociaciones voluntarias, la falta de cohesión social comen- zando por la cohesión de las familias comporta- miento de pareja y en el extremo cito al crimi- nólogo Robert K. Ressler (2007) pionero en la investigación de perfiles criminales destaca que “la totalidad de asesinos seriales provienen de hogares disfuncionales; sea la ausencia de alguno o ambos padres, violencia intrafamiliar, casos de desempleo o alcoholismo, etc.” Según Ressler la norma es que la mayoría de ellos (asesinos seriales) son hijos no queridos o no deseados; este es uno de los resultados que podrían estar muy asociados con la falta de educación sexual de sus padres. El hombre violento que maltrata a su pareja, por lo general, proviene de un hogar donde aprendió ese modelo, o se desarrolló entre fac- tores frustrantes que lo llevaron a tomar actitudes para recuperar poder. La cultura machista latinoamericana facilita la reproducción de anti- valores, como dice Erich Fromm (citado por Ba- día, 2002, p.9): “los valores oficiales son los concientes e inefectivos, los que se enseñan pero no se cumplen, los de la sociedad humanizada. Los valores no oficiales inconcientes, pero efectivos, los que motivan la conducta humana, los que no se enseñan pero se cumplen, los de la sociedad deshumanizada o sociedad tecnotrónica o sociedad de la megamáquina”. Fromm se refiere a la tecnociencia y a la máquina ciber espacial, que cambia incluso la sociedad del conocimiento por la sociedad de la información, que separa para- dójicamente la inmensa biblioteca, de la posibili- dad de apropiación del conocimiento.

Metodología

Estudio documental preliminar. El estudio documental se realizó con el propósito de indagar conocimientos de educación sexual, según estudios similares, realizados entre comunidades escolares; y buscar como se relaciona la educación sexual y violencia; el estudio preliminar se realizó para indagar conocimientos de educación sexual en docentes universitarios. A la muestra de 26 docentes universitarios, con edad promedio de 34 años (13 hombres, 11 mujeres, 2 no anotaron) de 14 universidades privadas de El Salvador se le administró una encuesta. La mayoría (7 de cada 10) de los entrevistados se desempeñan en las áreas sociales y educación; el resto en áreas de ciencias naturales.

Resultados

La encuesta preliminar realizada con 26 docentes de 14 universidades privadas de

El Salvador en 2008, muestra los conocimientos que tienen sobre educación sexual tienen estos docentes. Cuando se les preguntó acerca del con- tenido de los programas de educación sexual, que se pretende implementar en las escuelas básicas; 2 de cada 10 conocen casi totalmen- te, el 34% dice poseer algo de conocimiento al respecto, y el 46% conoce nada o casi nada. Un 50% considera más importante la educación sexual para los jóvenes; y que puede iniciar a los 6 años, el (30%) con la responsabilidad de padres, madres y docentes.

En cuanto al concepto de educación sexual, al menos 7 de cada 10 coinciden en que se refiere a la información anatómica y fisiológica del cuerpo para prevención de enfermedades sexuales, mientras que 2 (7.7%) se refieren a un abordaje integral, el resto no contestó. La relación implícita con la violencia simbólica se identifica con un pobre conocimiento, y por tanto, la omisión de educación sexual que po- drían tener tanto hijos como estudiantes de los profesionales entrevistados. Análisis y discusión de resultados

En el contexto anterior se puede relacio- nar las condiciones históricas que ha dado lugar a tales percepciones en la actualidad. Desde la perspectiva de Foucult desde la biología y medicina del sexo en donde ha prevalecido el control de enfermedades, natalidad, densidad poblacional, la prevención del embarazo no deseado en función del desarrollo económico, político y social; la tendencia se mantiene hasta la actualidad.

Según el estudio preliminar, los entrevistados (80%) muestran tener conocimiento de mediano a escaso y nada. Existe poco cono- cimiento de educación integral desde la niñez (7%) de acuerdo con la conceptualización que hicieron de educación sexual, aun se cree que es más importante para jóvenes, sin considerar que la base de formación está en la niñez, mos- trando un regular a escaso conocimiento del contenido de programas de educación sexual. Lo anterior es lamentable, porque la mayoría de los entrevistados son padres y madres defamilia; además de ser profesionales de distintas áreas de la ciencia y docentes de educación su- perior, y en su mayoría (70%) ‘educan’ en alguna carrera relacionada con las ciencias sociales y educación.

Aunque no se les preguntó si promueven educación sexual entre sus hijos y educandos, a juzgar por poco conocimiento que muestran se presume que también ellos podrían evadir ese tipo de temas y si los abordaran probablemente sea pobre en su contenido tal como ellos mismos anotaron, cuando 9 de cada 10 opinan que los adultos evaden las preguntas que los niños hacen en relación al sexo, paradójicamen- te contestan que ellos (los entrevistados) les dirían exactamente la verdad, si los niños les preguntan como llegan los niños al vientre de la madre, pero consideran que los demás adultos contestarían con un ejemplo parecido. Aunque muestran poco conocimiento de educación sexual integral al menos 8 de cada 10 está de acuerdo en que la educación sexual siempre debió ser parte de la educación integral de niños y adolescentes y que lo importante es que los docentes tengan información científi- ca para saber cómo guiar a los educandos en cada edad. Según la revisión documental se aprecia coincidencia con los resultados de otros paí- ses como Cuba y España (Alegret, P. 2004 pp 91-10) y (Ríos, F. 2004 p. 201) en el sentido de la poca contribución de padres, madres de familia y docentes, por la escasa educación que ellos mismos han tenido, y reconocen la necesidad de desarrollar programas de ‘educa- ción integral’. También se evidencia la atención brindada en materia de salud, por la relación de la población con el desarrollo socio económico y político; no obstante la educación integral ga- rantizaría de mejor manera el desarrollo, pero debido a las tensiones morales y religiosas que prevalecen en la cultura no ha sido posible. La educación sexual para niños y adolescentes es de suma urgencia; pero no solo llegar a informarlos o instruirlos sino integrarlos en un enfoque holístico de desarrollo individual, colectivo y social desde la sexualidad, los jóve- nes y docentes deben asimilar el ‘cómo’ se debe realizar el proceso de formación; es importante cimentar la base para proponer el retraso de inicio de la actividad sexual que en todo caso resulta tener triple beneficio a la salud, física, emocional y social. Esto solo se puede lograr apropiando a los jóvenes de información cientí- fica, y transformar las formas de pensar y sentir para garantizar la toma de decisiones asertivas.

Como prevención de violencia se reconoce la necesidad de incrementar la conciencia de valoración del yo y del otro, como fuentes in- dispensables de respeto y convivencia de pare- ja, de género, familiar y social, como constructo- ras del tejido social y disminuir las actuaciones por mero instinto que generalmente conllevan a la sexualidad irresponsable, que desencadena en compromisos no deseados y afecciones al estado físico, psíquico y/o social; esto obstacu- liza directamente el desarrollo integral de los individuos y grupos que deben construir capital humano y social como base de su desarrollo político-económico. Se comprende que la cohesión en el hogar, en el vecindario y entre grupos de iguales pudiera fortalecer los factores de protección en la medida que los jóvenes adquieren seguridad en la toma de decisiones en su vida.

Un aporte que propongo es diferenciar conceptos y significados relacionados con educación sexual, información sexual e instrucción

sexual; de tal manera que se puedan introducir como abordaje integral en los programas escolares y en los programas de formación de profesionales de la educación, partiendo de la siguiente conceptualización.

• Información sexual: Proveer o recibir información sobre el contenido biológico y fisiológico de la sexualidad. • Instrucción sexual: Información que se utilizan indistintamente para orientar el funcionamiento y uso adecuado del sexo para evitar infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados. • Educación sexual: es un enfoque holístico basado en la sexualidad humana que considera además de la información e instrucción sexual, la construcción de actitudes y la toma de decisiones asertivas basadas en el desarrollo de valores de corresponsabilidad in- dividual y colectiva, como parte de la educación para la vida y la cohesión familiar y social.

Conclusiones

Tanto la revisión documental, como el estudio preliminar, sugieren la necesidad de educar en sexualidad a niños y jóvenes, pero también a sus docentes y padres de familia, para garantizar que las nuevas generaciones aumenten sus conductas responsables y toma de decisiones asertivas en cuanto a sexo, e incrementar la posibilidad de educación sexual como contri- bución a la prevención de la violencia individual y colectiva. En general, existe cierta confusión interpretativa y aplicativa de información e ins- trucción sexual, y casi siempre se realizan en nombre de la educación sexual integral. Tam- bién las condiciones del entorno determinan la exposición a factores de riesgo para las jóvenes; en la medida que sienten algún grado de exclusión. Por ello es necesario relevar la importancia de introducir la importancia de la educación sexual integral en los programas de formación docente en las universidades, así como también en los programas de educación básica con niños y jóvenes.

La educación sexual como prevención de violencia adquiere sentido cuando se entiende que sobre la base del ser humano ‘sexuado’ se construye el mundo individual, familiar, político, económico y social. Contribuirá directamente a estabilizar las relaciones de pareja, de familia y grupos sociales. En prevención de violencia se reconoce la necesidad de incrementar la con- ciencia de valoración del yo y del otro como fuentes indispensables de respeto y conviven- cia de pareja, familiar y social, es aquí donde adquiere especial relevancia la aprehensión de valores morales. Sin duda la información científica e imparcial es fundamental, como lo comparten tam- bién los entrevistados, para que los docentes puedan contribuir significativamente a la formación integral de sus educandos, ayudarles a la adquisición de conocimientos y valores que les propicien cambios de conducta, toma de responsabilidades y decisiones asertivas para conducirse en la vida. Una intervención educativa desde la niñez podría garantizar su desarrollo saludable y como corolario su bienestar individual y social.

Un nuevo enfoque humanista participativo destaca el reconocimiento de la equidad sexual, la aceptación de las diferencias individuales; lo cual requiere trabajo multidisciplinario de psicólogos, médicos, pedagogos y otros que estudian la sexualidad, tanto en el plano educativo como en orientación, terapia e investigación.

Al cerrar este artículo quiero enfatizar la necesidad profundizar con estudios específicos de país y regiones, en poblaciones estudiantiles y docentes de las áreas de educación, así como también en familias para buscar las mejores es- trategias de educación en esta área fundamen- tal para el desarrollo humano y buscar las relaciones de educación sexual con género, familia

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